¿Cuántos tipos de discapacidad hay?
En España se reconocen 5 grandes categorías: física o motora, sensorial (que incluye visual y auditiva), intelectual, psicosocial o mental, y orgánica.
Cualquier persona con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33% puede acceder a un empleo en un Centro Especial de Empleo (CEE), sea cual sea el tipo de discapacidad que tenga.
Hoy desde nuestro blog te queremos explicar cómo se clasifica la discapacidad, qué implica el umbral legal del 33% y qué es el certificado que acredita ese reconocimiento.
Tres piezas que conviene entender bien, tanto si eres trabajador como si gestionas la contratación en tu empresa.
Cómo se clasifica la discapacidad, el marco de la OMS
La referencia técnica para clasificar la discapacidad es la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), publicada por la Organización Mundial de la Salud.
La CIF no entiende la discapacidad como una etiqueta fija en la persona, sino como el resultado de la interacción entre una condición de salud y las barreras del entorno.
De ahí se derivan las categorías que maneja el sistema español a efectos de reconocimiento legal: física o motora, sensorial, intelectual y psicosocial o mental, más la discapacidad orgánica como bloque diferenciado.
Esta clasificación es la que después se traduce en un grado de discapacidad concreto en el certificado oficial.
Discapacidad física o motora
La discapacidad física o motora afecta a la movilidad, la coordinación o el control del cuerpo.
Puede tener origen en el sistema nervioso, el aparato locomotor o una lesión medular.
Su alcance varía mucho de una persona a otra: desde dificultades leves de desplazamiento hasta la necesidad de silla de ruedas u otros apoyos técnicos.
En el entorno laboral, este tipo de discapacidad suele resolverse con adaptaciones del puesto: accesibilidad física, mobiliario ajustado o reorganización de tareas.
No define la capacidad profesional de la persona, solo condiciona el tipo de apoyo que necesita para desempeñar su trabajo en igualdad de condiciones.
Discapacidad sensorial: visual y auditiva
La discapacidad sensorial agrupa las limitaciones relacionadas con la vista y el oído.
La discapacidad visual va desde la baja visión hasta la ceguera total, y afecta a la forma en que la persona accede a la información y se desplaza por el entorno.
En el trabajo, se compensa con software de lectura de pantalla, materiales en braille o macrotipo, e iluminación adaptada.
La discapacidad auditiva incluye distintos grados de pérdida de audición, desde hipoacusias leves hasta la sordera.
Aquí las adaptaciones más habituales son la lengua de signos, los sistemas de subtitulado, los avisos visuales en lugar de sonoros y los bucles de inducción magnética.
Ambas comparten algo importante: con el apoyo técnico adecuado, no suponen una barrera para desempeñar la gran mayoría de puestos de trabajo.
Discapacidad intelectual
La discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones en el funcionamiento intelectual y en habilidades adaptativas como la comunicación, la autonomía personal o las habilidades sociales, que se manifiestan antes de los 18 años.
El grado de afectación es muy variable, y muchas personas con discapacidad intelectual desarrollan una vida laboral plena con el acompañamiento adecuado.
En un CEE, ese acompañamiento se traduce habitualmente en tareas bien estructuradas, instrucciones claras y una figura de apoyo que facilita la incorporación al puesto.
Si tu empresa necesita adaptar un puesto de trabajo para una persona con discapacidad intelectual, en este artículo explicamos cómo hacerlo paso a paso.
Discapacidad psicosocial o mental
La discapacidad psicosocial es el término que se utiliza hoy para referirse a las limitaciones derivadas de trastornos mentales que afectan de forma duradera a la participación social y laboral de la persona.
Por ejemplo, trastornos del estado de ánimo, esquizofrenia o trastorno bipolar, cuando su impacto es suficientemente estable como para ser reconocido oficialmente.
El término «discapacidad mental» sigue siendo habitual en el lenguaje coloquial y en las búsquedas, aunque en el ámbito técnico y normativo se prefiere «psicosocial».
Es uno de los tipos de discapacidad peor comprendidos en el entorno laboral, en parte porque no siempre es visible.
Un puesto con horarios estables, comunicación clara y flexibilidad ante los momentos de mayor dificultad suele bastar para que la persona rinda con normalidad.
Discapacidad orgánica
La discapacidad orgánica es la que afecta al funcionamiento de órganos internos:
- sistema cardiovascular
- respiratorio
- digestivo
- endocrino
- inmunológico, entre otros.
Se la conoce también como discapacidad invisible, porque no suele tener manifestaciones físicas externas, lo que a veces genera incomprensión hacia quienes la tienen.
Es una categoría que merece su propio espacio. Si quieres profundizar en qué es exactamente y cómo se gestiona en el entorno de trabajo, puedes leer nuestro artículo Discapacidad orgánica y empleo.
El grado de discapacidad del 33%: por qué importa para un CEE
No basta con tener una de estas condiciones para acceder a un empleo en un Centro Especial de Empleo: hace falta contar con un grado de discapacidad reconocido igual o superior al 33%.
Ese porcentaje lo determina un equipo de valoración de la administración competente, a partir de un baremo que combina el diagnóstico médico con el impacto real en la vida diaria y laboral de la persona.
El umbral del 33% no es un trámite burocrático más. Es la puerta de entrada legal al empleo protegido y el punto de referencia que utilizan las empresas para cumplir con sus obligaciones en materia de inclusión laboral.
Si quieres entender el marco legal completo, tendrás respuesta a tus preguntas en qué es la Ley General de Discapacidad (LGD) y a quién aplica.
Y si eres responsable de RRHH y necesitas saber cuántas personas con discapacidad debería tener tu plantilla, te explicamos cómo calcular la cuota de discapacidad en una empresa.
Certificado de discapacidad: qué es y en qué se diferencia del Certificado de Excepcionalidad
El certificado de discapacidad es el documento oficial que acredita el grado de discapacidad reconocido a una persona.
Lo emite el organismo competente de cada comunidad autónoma tras la valoración correspondiente.
Es el certificado de discapacidad para trabajar que un candidato presenta para acceder a un empleo en un CEE o para beneficiarse de las bonificaciones y medidas de apoyo asociadas a su contratación.
Es importante no confundirlo con el Certificado de Excepcionalidad, que es un trámite completamente distinto: lo solicita la empresa, no el trabajador, cuando no puede cumplir de forma directa con la cuota de reserva de empleo para personas con discapacidad y necesita recurrir a medidas alternativas.
Son 2 documentos con sujetos distintos y finalidades distintas. Si eres empresa y quieres saber cuándo y cómo solicitarlo, lo explicamos en detalle en Certificado de excepcionalidad: qué es y cuándo solicitarlo en Barcelona.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de discapacidad es el autismo?
El autismo se clasifica dentro de la discapacidad intelectual o del desarrollo cuando conlleva limitaciones en el funcionamiento adaptativo, aunque su perfil es muy heterogéneo: hay personas con autismo sin discapacidad intelectual asociada.
El grado y las necesidades de apoyo se determinan de forma individual en la valoración oficial.
¿Qué tipo de discapacidad es el síndrome de Down?
El síndrome de Down se encuadra dentro de la discapacidad intelectual, con un grado que varía según cada persona y que se establece mediante la valoración correspondiente.
¿El TDAH da derecho a un certificado de discapacidad?
Puede darlo, cuando su impacto en el funcionamiento diario y adaptativo es significativo.
No todos los casos alcanzan el grado necesario: depende de la valoración individual, no del diagnóstico por sí solo.
¿La dislexia se considera un tipo de discapacidad?
La dislexia es un trastorno del aprendizaje.
Solo se traduce en un grado de discapacidad reconocido cuando su impacto funcional lo justifica según el baremo oficial; no ocurre de forma automática por el diagnóstico.
¿Qué tipo de discapacidad es la epilepsia?
Según su origen y su impacto funcional, la epilepsia puede valorarse dentro de la discapacidad física o, en algunos casos, orgánica.
El grado depende de la frecuencia de las crisis y de cómo condicionan la vida diaria de la persona.